HOMILÍA: LA SAGRADA FAMILIA, EJEMPLO PARA TODAS LAS FAMILIAS

Jesucristo quiso comenzar su tarea de Redentor del Mundo en el seno de una familia normal. Lo primero que hizo santo Jesús con su presencia fue un hogar.

Entre José y María había cariño santo, espíritu de servicio, comprensión y deseo de hacerse mutuamente la vida feliz. Así es la familia de Jesús: sagrada, ejemplar, modelo de virtudes humanas, dispuesta a cumplir con exactitud la voluntad de Dios.

El hogar cristiano debe ser imitación del de Nazaret: un lugar donde quepa Dios y pueda estar en el centro del amor que todos se tienen. ¿Es así nuestro hogar? ¿Es Jesús el centro? ¿nos desvivimos por los demás?. Son preguntas que pueden ser muy oportunas para hacernos en la Fiesta de la Sagrada Familia, que celebramos mañana.

LOS PADRES, PRIMEROS EDUCADORES EN LA FE

Afirmaba el Concilio Vaticano II que “los padres deben ser para sus hijos los primeros educadores de la fe, mediante la palabra y el ejemplo”. La Sagrada Familia recitaría con devoción las oraciones tradicionales que se rezaban en todo los hogares israelitas.

Por eso, los padres han de considerar con frecuencia las palabras del Papa Pablo VI: “¿Enseñáis a vuestros niños las oraciones del cristiano? ¿Preparáis, de acuerdo con los sacerdotes, a vuestro hijos para los sacramentos de la primera edad: confesión, comunión, confirmación? ¿Los acostumbráis, si están enfermos, a pensar en Cristo que sufre? ¿A invocar la ayuda de la Virgen y de los santos? ¿Rezáis el Rosario en familia?”.

HOGARES LUMINOSOS Y ALEGRES

Los hogares cristianos, si imitan el que formó la Sagrada Familia de Nazaret, serán “hogares luminosos y alegres”. La familia es escuela de virtudes y el lugar ordinario donde hemos de encontrar a Dios.

La caridad lo llenará así todo, y llevará a compartir las alegrías y los posibles sinsabores; a saber sonreír, olvidándose de las propias preocupaciones para atender a los demás; a escuchar al otro cónyuge o a los hijos, mostrándoles que de verdad se les quiere y comprende; a pasar por alto menudos roces sin importancia que el egoísmo podría convertir en montañas; a poner un gran amor en los pequeños servicios de que está compuesta la convivencia diaria.

Para santificar el hogar día a día, hay que crear, con el cariño, un auténtico ambiente de familia, donde se ejercitan muchas virtudes cristianas. En primer lugar, las teologales: fe, esperanza y caridad. Y, luego todas las otras: la prudencia, la lealtad, la sinceridad, la humildad, el trabajo, la alegría…

LA FAMILIA, ESCUELA DE TODAS LAS VIRTUDES SOCIALES

La familia es la forma básica y más sencilla de la sociedad. Es la principal escuela de todas las virtudes sociales. Es el semillero de la vida social, pues es en la familia donde se ejercita la obediencia, la preocupación por los demás, el sentido de la responsabilidad, la comprensión y ayuda, la coordinación amorosa entre las diversas maneras de ser. En definitiva, la salud de una sociedad se mide por la salud de la familia.

Qué la Madre Dolorosa a los pies de la Cruz, alivie los sufrimientos y enjugue las lágrimas de cuantos sufren por las dificultades de sus familias. Vuestro párroco, José Manuel Ardións


LA VOZ DEL PAPA: “HAY QUE OFRECER A LOS ENFERMOS AMOR Y CERCANÍA”

“Hay que ofrecer a los enfermos gestos de amor, de cercanía y de solidaridad cristiana”, dijo el Papa Benedicto XVI, en el discurso que pronunció hace unos días, en la Casa de Caridad del Sagrado Corazón de Jesús de Roma, dedicada a la asistencia médica gratuita de enfermos de cáncer y Alzheimer.

El Papa subrayó que “hoy, la mentalidad predominante de eficiencia tiende a menudo a marginar a estas personas, considerándolas un peso y un problema para la sociedad”. “Estas personas -anadió- deben ser respetadas y apoyadas mientras afrontan dificultades y el sufrimiento relacionados con sus condiciones de salud”.

El Santo Padre aseguró a los enfermos su oración y les alentó a “encontrar en Jesús apoyo y alivio, para no perder nunca la confianza y la esperanza. Vuestra enfermedad es una prueba muy dolorosa y singular, pero ante el misterio de Dios, que asumió nuestra carne mortal, obtiene sentido y se convierte en don y en ocasión de santificación”.


HOMILIA DEL DOMINGO III DE ADVIENTO

El párroco de San Benito se ha referido hoy a la alegria, en la homilía de este tercer domingo de Adviento. La liturgia de la iglesia le llama precismente, a este domingo, el domingo de la alegria, porque se acerca la celebración del Nacimiento del Niño Jesús.
El párroco señaló como causa principal de la alegría el estar a bien con Dios. Para esto, recomendó preparar la Navidad, haciendo una buena Confesión. Esto-dijo- nos acercará más a Dios. Y la causa de la tristeza -señaló también-está en el alejamiento de Dios. Cuanto más una persona se aleja de Dios, más será su tristeza. Las alegrias, al margen de Dios, son siempre pasajeras, y al final, conducen al vacío.


El Papa San Dámaso

El Papa San Dámaso, cuya fiesta se celebra hoy, era de origen gallego, según la opinión de varios eruditos.Tanto en el libro de la Liturgia de las Horas, como en los santorales, se afirma que era de origen español. Pero en el “Nuevo Año Cristiano·”, se dice, más concretamente, que al menos su padre era gallego.

Nació en Roma en el año 304. Fue elegido Papa en el 366 y murió en el año 384. El haber más importante de este Papa es el haber ofrecido a toda la Iglesia la traducción de la Biblia al latín. Esta labor fue llevada cabo por San Jerónimo, enviado por el mismo San Dámaso a Tierra Santa para realizar este labor. Esta Bibilia es conocida por la “Biblia Vulgata”. Fue usada en la Iglesia más quince siglos. Hasta los tiempos del Papap Pío XII, quien mandó una nueva traducción, que es conocida por la “Nueva Vulgata”.