OPTIMISMO SOBRENATURAL: CONTAR CON DIOS Y CON SU PODER. (Homilía: Solemnidad de Corpus Christi, según los lugares, el 30 de mayo ó el 2 de junio de 2013).

 

 

 

 

 

 

ADORACIÓN Y BENDICIÓN CON EL SANTÍSIMO SACRAMENTO.

 

Las lecturas de la Misa de  hoy, en la Fiesta del Corpus Christi, destacan el optimismo sobrenatural, con el que hemos de actuar los cristianos, contando siempre con el Señor y su poder. Efectivamente, leemos en el Evangelio de la Misa de esta Solemnidad, que Jesús se retiró a un lugar solitario con sus discípulos. Pero cuando las gentes se dieron cuenta, le siguieron. Y el Señor les acogió y se puso a hablar a la gente del reino de Dios, y curó a los que lo necesitaban.

 

UTILIZAR LOS MEDIOS HUMANOS

 

Caía la tarde y los doce se le acercaron a decirle a Jesús: que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar comida, porque aquí estamos en descampado. El Señor les contestó: Dadle vosotros de comer. Ellos replicaron: No tenemos más que cinco panes y dos peces. Entonces, el Señor utiliza lo único que habían podido recoger los Apóstoles. Y Él pondrá lo demás. Pero no quiso prescindir de los medios humanos, aunque fueran pocos.

 

Así hace el Señor en nuestra vida: no quiere que, por ser insuficientes o escasos los instrumentos con que contamos, nos quedemos sin hacer nada. Jesús nos pide fe, obediencia, audacia y hacer siempre lo que esté en nuestras manos. No deja de poner ningún medio humano a nuestro alcance y, a la vez, contar con Él, conscientes de que nuestras posibilidades son siempre muy pequeñas. Porque, en lo sobrenatural, siempre hay fruto: el Señor se encarga de ello, el Señor bendice nuestros esfuerzos y los multiplica.

 

CONTAR CON EL PODER DEL SEÑOR

 

Ciertamente, cuando un cristiano está persuadido de lo que Dios quiere, se ha de detener sólo en lo imprescindible, para hacer un recuento de los medios de que dispone. Contar siempre con Dios, en primer lugar, es buena señal de humildad. Aunque, no obstante, el Señor nos pedirá también que pongamos todos los medios humanos a nuestro alcance, como si de ello dependiera todo el éxito.

 

Dice Santo Tomás de Aquino que, una persona “que no se esforzara por hacer lo que está de su parte, esperándolo todo del auxilio divino, tentaría a Dios”, y la gracia del Todopoderoso dejaría de actuar.

 

CULTIVAR TAMBIÉN LAS VIRTUDES HUMANAS

 

De ahí, la importancia de cultivar las virtudes humanas, soporte de las sobrenaturales y medio necesario, en el afán de acercar a los demás a Dios. Pensemos: ¿cómo vamos a presentar de modo atrayente la vida cristiana, si no somos alegres, trabajadores, sinceros, buenos amigos? Por eso, debemos utilizar también los medios humanos y materiales, que son buenos porque los hizo Dios para el servicio de todos los humanos. Ya lo decía San Pablo en la Primera Carta a los Corintos: Todas las cosas son vuestras: el mundo, la vida, la muerte, lo presente, lo futuro.

 

José Manuel Ardións Neo, Párroco de San Benito de La Coruña (España). Doctor en Derecho Canónico. Licenciado en Ciencias de la Información. Inscrito en el Registro Profesional de Periodistas, nº 3.613. Asociado vitalicio de la Asociación de la Prensa de Madrid, nº 229.

 

 

 

 

 


CONCEPCIÓN Y NACIMIENTO DE JESUCRISTO, DE MARÍA VIRGEN. (Catecismo de la Doctrina Cristiana -Lección 10ª).

EL NIÑO DIOS NACIDO, EN LOS BRAZOS DE MARÍA, ES ADORADO POR LOS PASTORES.

 

-¿Cuál de las tres divinas personas se hizo hombre? –Se hizo hombre la segunda persona, que es el Hijo.

 

-¿El Padre se hizo hombre? –El Padre no se hizo hombre.

 

¿El Espíritu Santo se hizo hombre? –El Espíritu Santo no se hizo hombre.

 

¿Pues quién? –Solamente se hizo hombre el Hijo, el cual, hecho hombre, se llama Jesucristo.

 

¿Quién es Jesucristo? –Jesucristo es el Hijo de Dios vivo, que se hizo hombre para redimirnos y darnos ejemplo de vida.

 

-¿Cuántas naturalezas, voluntades y entendimientos hay en Jesucristo? –En Jesucristo hay dos naturalezas, una divina y otra humana; dos voluntades, divina una y humana otra; y dos entendimientos, uno divino y otro humano.

 

¿Y cuántas personas y memorias? –En Jesucristo hay una sola persona, divina, que es la Segunda de la Santísima Trinidad, y una sola memoria, humana, porque, en cuanto Dios, no tiene memoria.

 

-¿Qué quiere decir Jesús? –Jesús quiere decir Salvador.

 

-¿De qué nos salvó? –Nos salvó de nuestros pecados y del cautiverio del demonio.

 

– ¿Qué quiere decir Cristo? –Cristo quiere decir ungido.

 

-¿De qué fue ungido? –Fue ungido de las gracias y dones del Espíritu Santo.

 

CONCEPCIÓN Y NACIMIENTO

 

-Cristo Nuestro Señor, ¿cómo fue concebido y nació de Madre Virgen? Cristo Nuestro Señor fue concebido y nació de Madre Virgen, obrando Dios sobrenatural y milagrosamente.

 

-¿Por qué decís sobrenatural y milagrosamente? –Porque Jesucristo ni fue concebido ni nació como los demás hombres.

 

-Pues ¿cómo se obró el misterio de su concepción? -En las entrañas de la Virgen María formó el Espíritu Santo, de la purísima sangre de esta Señora, un cuerpo perfectísimo; creó de la nada un alma, y la unió a aquel cuerpo perfectísimo, y, en el mismo instante, a este cuerpo y alma se unió el Hijo de Dios; y de esta suerte, el que antes era solo Dios, sin dejar de ser Dios, quedó hecho Hombre.

 

-Y ¿cómo nació milagrosamente? –Jesucristo nació milagrosamente, saliendo del vientre de María Santísima, sin detrimento de su virginidad, a la manera que el rayo del sol sale por un cristal, sin romperlo ni mancharlo.

 

-Su Madre, ¿vivió después siempre virgen? –Su Madre vivió Virgen perpetuamente.

 

-¿En que sentido María es “siempre Virgen”? –María es siempre virgen en el sentido de que ella “fue Virgen al concebir a su Hijo, Virgen durante el embarazo, Virgen en el parto, Virgen después del parto, Virgen siempre”(San Agustín). Por tanto, cuando los Evangelios hablan de “hermanos y hermanas de Jesús”, se refieren a parientes próximos de Jesús, según una expresión empleada en la Sagrada Escritura.

 

(Esta última pregunta y su respuesta están tomadas del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica. Año 2005).

 

José Manuel Ardións, párroco de San Benito de La Coruña (España).


“ EL SEÑOR ES BUENO Y CARIÑOSO CON TODAS SUS CRIATURAS”. (HOMILÍA: 9-VII-2017. DOMINGO 14º DEL TIEMPO ORDINARIO).

El Señor es clemente y misericordioso, es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas. Esa bondad de Dios se manifiesta plenamente en Nuestro Señor Jesucristo, en quien se cumplió la profecía de Zacarías: “el rey que viene, pobre y montado en un borrico” (1ª lectura). Cuando estemos agobiados y cansados por las vicisitudes de la vida, acudamos a Él llenos de confianza, respondiendo a la llamada que nos hace: “Venid a mí”, y aprendamos de Él que es manso y humilde de corazón. Así, desde la sencillez, podremos acoger la revelación de las cosas de Dios, tal como nos indica el Evangelio de este domingo. Una de ellas es saber que sí con el Espíritu que habita en nosotros damos muerte a las obras del cuerpo, viviremos, nos añade la Segunda Lectura de este domingo.

 LA VISIÓN SOBRENATURAL VA SIEMPRE UNIDA A LA HUMILDAD

Los prudentes y los sabios de este mundo, esto es, los que confían en su propia sabiduría, no pueden aceptar la revelación que Cristo nos ha traído. La visión sobrenatural va siempre unida a la humildad. El que se considera poca cosa delante de Dios, el humilde ve; el que está pagado de su propia valía, no percibe lo sobrenatural.

Con estas palabras solemnes Jesús nos revela su divinidad. Es el conocimiento que tenemos de una persona lo que da idea de nuestra intimidad con ella, según el principio enunciado por San Pablo: “¿Qué hombre en efecto conoce lo íntimo del hombre que está en Él?” (1ª a los Corintios 2, 11)

Efectivamente, el Hijo conoce al Padre con el mismo conocimiento con que el Padre conoce al Hijo. Esta identidad de conocimiento implica la unidad de naturaleza; es decir, Jesús es Dios como el Padre .

 EL SEÑOR LLAMA A TODOS LOS HUMANOS

El Señor llama hacia SÍ a todos los hombres, que andamos bajo el peso de nuestras fatigas, luchas y tribulaciones. La historia de las almas muestra la verdad de estas palabras de Jesús. Sólo el Evangelio calma la sed de verdad, Sólo Nuestro Señor. El Maestro –y aquellos a los que el da su poder-, puede apaciguar al pecador, al decirle: “tus pecados son perdonados” (San Mateo 9, 32). En este sentido, enseña el Papa Pablo VI: Jesús dice ahora y siempre: “venid a mi todos los fatigados y agobiados, de conocimiento y de pasión, y yo os aliviaré”.

 VENID A MI, DICE EL SEÑOR

 Efectivamente, “Jesús está en una actitud de invitación, de conocimiento y de compasión por nosotros; es más, de ofrecimiento, de promesa, de amistad, de remedio a nuestros males, de confortador, y todavía más, de alimento, de pan, de fuente, de energía y de vida” Homilía de Corpus Christi.

                     

 José Manuel Ardións Neo. Párroco de San Benito de La Coruña (España). Doctor en Derecho Canónico, Licenciado en Derecho Civil y en Ciencias de la Información. Inscrito en el Registro Profesional de Periodistas, nº 3.613. Asociado vitalicio de la Asociación de la Prensa de Madrid, nº 229. Durante un puñado de años, Asesor Religioso y Redactor Jefe de la Sección de Información Religiosa, de la Agencia Internacional de Prensa “Europa Press”, con sede en Roma y Madrid.

 


Los grandes bienes de Pentecostés: La Confesión y la presencia de Cristo en los Sagrarios. (Domingo. 19.V.2013)

 TAL COMO ESTÁ AHORA: EL LUGAR DONDE CELEBRÓ EL SEÑOR LA ÚLTIMA CENA Y TAMBIÉN  DONDE EL ESPÍRITU SANTO BAJÓ SOBRE LOS APÓSTOLES, EL DÍA DE PENTECOSTÉS.           

 

Según el Evangelio de este Domingo de Pentecostés, estando los discípulos, en el Cenáculo, con las puertas cerradas, por miedo a los judíos, entró Jesús y les dijo “Paz a vosotros”. Y añadió: Recibid el Espíritu Santo, a quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados: a quienes se los retengáis, les quedan retenidos. Y, por otra parte, Jesucristo se quedó en la Eucaristía, Sacramento en el que está verdadera, real y sustancialmente, el Cuerpo y la Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo; es decir: todo entero.

 

Efectivamente, Jesús se quedó en la Sagrada Eucaristía. En este memorable Sacramento se contiene verdadera, real y sustancialmente el Cuerpo y la Sangre, juntamente con el Alma y la Divinidad de Nuestro Señor y, por consiguiente, Cristo entero. Esta presencia de Cristo en la Sagrada Eucaristía es real y permanente, porque, acabada la Misa, queda el Señor en cada una de las formas y partículas consagradas, no consumidas. Así lo expresa el Concilio de Trento, en el Canon cuarto sobre la Eucaristía.

 

En el Sagrario, nos encontramos con Él, que nos ve y nos conoce. Podemos hablarle como hacían los Apóstoles, y contarle lo que nos ilusiona y nos preocupa. Allí, encontramos siempre la paz verdadera, la que perdura, por encima del dolor y de cualquier obstáculo.

 

JUAN PABLO II: VISITA AL SANTÍSIMO

 

En el curso de una Alocución, en el año 1982, decía el Papa Beato Juan Pablo II que, la piedad eucarística, “ha de centrarse, ante todo, en la celebración de la Cena del Señor, que perpetúa su amor inmolado en la Cruz. Pero tiene una lógica prolongación en la adoración a Cristo en este divino Sacramento, en la Visita al Santísimo, en la oración ante el Sagrario, además de otros ejercicios de devoción, personales o colectivos, privados o públicos, que habéis practicado durante siglos”. Y añadía: “Jesús nos espera en este Sacramento de Amor. No escatimemos tiempo para ir a encontrarlo en la adoración, en la contemplación llena de fe y abierta a reparar las graves faltas y delitos del mundo”.

 

En efecto, pensemos que Jesús está allí, en el Sagrario cercano. Espera nuestra visita. Y cuando nos encontremos delante del Sagrario, bien podremos decir, con verdad y realidad: Dios está aquí. Y ante este misterio de Fe no cabe otra actitud que la de la adoración –Te adoro con devoción, Deidad oculta-, de respeto y asombro y, a la vez, de confianza sin límites.

 

Consideremos también que el Señor, que es buen pagador, agradece siempre el que hayamos ido a visitarle. “Es tan agradecido, que un alzar de ojos con acordarnos de Él no deja sin premio”, afirma Santa Teresa, en uno de sus libros, titulado: “Camino de perfección”.

 

José Manuel Ardións Neo, Párroco de San Benito de La Coruña (España). Doctor en Derecho Canónico y Licenciado en Ciencias de la Información. Inscripto en el Registro Profesional del Periodistas, nº 3.613. Asociado vitalicio de la Asociación de la Prensa de Madrid, nº 229.