LEJOS DE DIOS SE ACABA COMO EL HIJO PRÓDIGO: COMIENDO BELLOTAS Y APACENTANDO PUERCOS. (Homilía. Fiesta de Todos los Santos: I-XI-2013).

 

 

EN LA FAMILIA CRISTIANA, EL AMOR A DIOS HACE OBEDECER

 

 

En el Monte que llamamos de las Bienaventuranzas, Jesús formula el espíritu nuevo que ha venido a traer a la tierra; un espíritu que constituía un cambio completo de las usuales valoraciones humanas, como la de los fariseos, que veían en la felicidad terrena la bendición y premio de Dios y, en la infelicidad y desgracia, el castigo. 

En  general, “el hombre antiguo, aun en el pueblo de Israel –afirma San Juan Crisóstomo-, había buscado la riqueza, el gozo, la estimación, el poder, considerando todo esto como la fuente de la felicidad. Jesús propone otro camino distinto. Exalta y beatifica la pobreza, la dulzura, la misericordia, la pureza y la humildad”.

 

SÓLO EL SERVIR A DIOS HACE AL HOMBRE FELIZ

 

Sin embargo; “el pensamiento fundamental –afirma fray Justo Pérez de Urbel, en su libro “La Vida de Cristo- que Jesús quiso inculcar en sus oyentes era éste: sólo el servir a Dios hace al hombre feliz. En medio de la pobreza, del dolor, del abandono, el verdadero siervo de Dios puede decir con San Pablo: Sobreabundo de gozo en todas mis tribulaciones. Y, por el contrario, un hombre puede ser infinitamente desgraciado aunque nade en la opulencia y viva en posesión de todos los goces de la tierra”.

 

Por eso, en el Evangelio de San Lucas, después de las Bienaventuranzas, aparecen aquellas exclamaciones del Señor: ¡Ay de vosotros, los ricos, porque ya habéis recibido vuestra consolación! ¡Ay de vosotros, los que os saciáis ahora! ¡Ay de vosotros, todos los que sois aplaudidos por los hombres, porque así hicieron sus padres con los falsos profetas!.

 

Ciertamente, las Bienaventuranzas no enumeraban distintas clases de personas, no prometían la salvación a determinados grupos de la sociedad, sino que señalaban las disposiciones religiosas y la conducta moral que Jesús exige, a todo el que quiera seguirle. Porque Jesucristo predicó la “buena nueva” para todos, cualesquiera que sean las circunstancias que atraviese nuestra vida. Por eso, hemos de sabernos invitados a vivir la plenitud de la vida cristiana.

 

LAS BIENAVENTURANZAS SEÑALAN EL ÉXITO DE NUESTRA VIDA

 

Las Bienaventuranzas nos enseñan, en definitiva, el verdadero éxito de nuestra vida: amar y cumplir la voluntad de Dios. Nos muestran también el camino capaz de llevar al hombre a vivir con la plena dignidad humana que conviene a nuestra condición de personas.

 

Dice Garrigou Lagranje, en su libro “Las tres edades de la vida interior”, que la palabra “Bienaventurados” significa “feliz”, “dichoso”,  y en cada una de las Bienaventuranzas “comienza Jesús prometiendo la felicidad y señalando los medios de conseguirla. ¿Por qué comenzará Nuestro Señor hablando de la felicidad? Porque en todos los hombres existe una tendencia irresistible a ser felices; éste es el fin que todos sus actos se proponen; pero muchas veces buscan la felicidad donde no se encuentra, donde no hallarán sino miseria”.

 

Sin embargo, ¡Cuántos se transforman en hombres vacíos, porque se sienten satisfechos con lo que ya tienen! Pero el Señor nos invita a no contentarnos con la felicidad que nos pueden dar unos bienes pasajeros, y nos anima a desear aquellos que El tiene preparados para nosotros. Porque cuando se pretenden otros caminos que no son los de la voluntad de Dios, al final sólo se encuentra soledad y tristeza. Lejos del Señor se acaba como el hijo pródigo fuera de la casa paterna: comiendo bellotas y apacentando puercos.

 

José Manuel Ardións Neo, párroco de San Benito de La Coruña. Doctor en Derecho Canónico. Licenciado en Ciencias de la Información. Inscrito en el Registro Profesional de Periodistas, nº 3.613. Asociado vitalicio de la Asociación de la Prensa de Madrid, nº 299.

 

 


CATECISMO DE LA DOCTRINA CRISTIANA –(Lección 20ª)

 

LA SAGRADA FAMILIA, MODELO DE TODAS LAS FAMILIAS CRISTIANAS

4º Mandamiento de la Ley de Dios: Honrarás a tu padre y a tu madre”. 

(2ª parte del 4º Mandamiento: Familia, Sociedad civil, patronos y trabajadores)

 

 

 

-¿Podrían las familias proveer a todas sus necesidades si viviesen separadas?

 

-Si las familias viviesen separadas no podrían proveer a todas sus necesidades. Fue necesario que se juntasen en sociedad civil, a fin de ayudarse mutuamente al perfeccionamiento y el bienestar temporal.

 

-¿Qué es la sociedad civil?

 

-Sociedad civil es la unión de muchas familias dependientes de una autoridad para ayudarse unas a otras a conseguir el mutuo perfeccionamiento y el bienestar temporal—

 

-¿De dónde le viene a la sociedad civil la autoridad por que es gobernada?

 

-La autoridad por que es gobernada la sociedad civil viene de Dios, que quiere se constituya ésta para el bien común.

 

 

 

La autoridad y el “principio de subsidiaridad”

 

-¿Cómo se ejerce la autoridad en los distintos ámbitos de la sociedad civil?

 

-En los distintos ámbitos de la sociedad civil, la autoridad se ejerce siempre como un servicio, respetando los derechos fundamentales del hombre, una justa jerarquía de valores, las leyes, la justicia distributiva y el principio de subsidiaridad. Cada cual, en el ejercicio de la autoridad debe buscar el interés de la comunidad antes que el propio, y debe inspirar sus decisiones en la verdad sobre Dios, sobre el hombre y sobre el mundo.

 

 

 

-¿Qué quiere decir “principio de subsidiaridad?

 

-“Principio de subsidiaridad” quiere decir que el Estado no puede arrogarse el derecho de realizar lo que corresponde al individuo, a la familia o a las sociedades intermedias. Sólo puede ayudar “subsidiariamente” si ellos no pueden realizar solos sus deberes y desarrollar sus derechos.

 

 

 

-¿Cuáles son los deberes de los ciudadanos respecto a las autoridades civiles?

 

-Quienes están sometidos a las autoridades deben considerarlas como representantes de Dios, ofreciéndoles colaboración leal para el buen funcionamiento de la vida pública y social. Esto exige el amor y servicio de la Patria, el derecho y el deber del voto, el pago de impuestos, la defensa del país y el derecho a una crítica constructiva.

 

¿Cuando no se debe obedecer a la autoridad?

 

-¿Cuándo el ciudadano no debe obedecer a las autoridades civiles?

 

-El ciudadano no debe en conciencia obedecer cuando las prescripciones de la autoridad civil se opongan a las exigencias del orden moral: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres (Biblia. Nuevo Testamento. Hechos de los Apóstoles. Cap. 5. versículo. 29).

 

 

 

Vivir como ciudadanos concordes y pacíficos

 

 

 

Junto  con el respeto y obediencia a las leyes impuestas por la autoridad civil, con tal que no sean contrarias a la Ley de Dios, según el mandato y ejemplo de Nuestro Señor Jesucristo, ¿qué otros deberes tienen los que forman parte de la sociedad civil?

 

-Los que forman parte de la sociedad civil, fuera de la obligación de respetar y obedecer las leyes, tiene el deber de vivir concordes y de procurar, según sus medios, que la sociedad sea virtuosa, pacífica, ordenada y próspera para el común provecho.

 

Deberes entre patronos y trabajadores

 

-¿Hay deberes entre patronos y trabajadores? –Sí. El patrono debe respetar la dignidad humana de las personas que, además, son hijas de Dios; pagarles puntualmente el salario justo, tratarles con amor. Y el trabajador debe ser fiel a su patrono, cumplir debidamente con su trabajo y no perjudicarle ni en su persona ni en sus intereses.

 

 

 

 

 

4º Mandamiento de la Ley de Dios: Honrarás a tu padre y a tu madre”.

(2ª parte del 4º Mandamiento: Familia, Sociedad civil, patronos y trabajadores)

 

-¿Podrían las familias proveer a todas sus necesidades si viviesen separadas?

-Si las familias viviesen separadas no podrían proveer a todas sus necesidades. Fue necesario que se juntasen en sociedad civil, a fin de ayudarse mutuamente al perfeccionamiento y el bienestar temporal.

-¿Qué es la sociedad civil?

-Sociedad civil es la unión de muchas familias dependientes de una autoridad para ayudarse unas a otras a conseguir el mutuo perfeccionamiento y el bienestar temporal—

-¿De dónde le viene a la sociedad civil la autoridad por que es gobernada?

-La autoridad por que es gobernada la sociedad civil viene de Dios, que quiere se constituya ésta para el bien común.

 

La autoridad y el “principio de subsidiaridad”

-¿Cómo se ejerce la autoridad en los distintos ámbitos de la sociedad civil?

-En los distintos ámbitos de la sociedad civil, la autoridad se ejerce siempre como un servicio, respetando los derechos fundamentales del hombre, una justa jerarquía de valores, las leyes, la justicia distributiva y el principio de subsidiaridad. Cada cual, en el ejercicio de la autoridad debe buscar el interés de la comunidad antes que el propio, y debe inspirar sus decisiones en la verdad sobre Dios, sobre el hombre y sobre el mundo.

 

-¿Qué quiere decir “principio de subsidiaridad?

-“Principio de subsidiaridad” quiere decir que el Estado no puede arrogarse el derecho de realizar lo que corresponde al individuo, a la familia o a las sociedades intermedias. Sólo puede ayudar “subsidiariamente” si ellos no pueden realizar solos sus deberes y desarrollar sus derechos.

 

-¿Cuáles son los deberes de los ciudadanos respecto a las autoridades civiles?

-Quienes están sometidos a las autoridades deben considerarlas como representantes de Dios, ofreciéndoles colaboración leal para el buen funcionamiento de la vida pública y social. Esto exige el amor y servicio de la Patria, el derecho y el deber del voto, el pago de impuestos, la defensa del país y el derecho a una crítica constructiva.

¿Cuando no se debe obedecer a la autoridad?

-¿Cuándo el ciudadano no debe obedecer a las autoridades civiles?

-El ciudadano no debe en conciencia obedecer cuando las prescripciones de la autoridad civil se opongan a las exigencias del orden moral: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres (Biblia. Nuevo Testamento. Hechos de los Apóstoles. Cap. 5. versículo. 29).

 

Vivir como ciudadanos concordes y pacíficos

 

Junto  con el respeto y obediencia a las leyes impuestas por la autoridad civil, con tal que no sean contrarias a la Ley de Dios, según el mandato y ejemplo de Nuestro Señor Jesucristo, ¿qué otros deberes tienen los que forman parte de la sociedad civil?

-Los que forman parte de la sociedad civil, fuera de la obligación de respetar y obedecer las leyes, tiene el deber de vivir concordes y de procurar, según sus medios, que la sociedad sea virtuosa, pacífica, ordenada y próspera para el común provecho.

Deberes entre patronos y trabajadores

-¿Hay deberes entre patronos y trabajadores? –Sí. El patrono debe respetar la dignidad humana de las personas que, además, son hijas de Dios; pagarles puntualmente el salario justo, tratarles con amor. Y el trabajador debe ser fiel a su patrono, cumplir debidamente con su trabajo y no perjudicarle ni en su persona ni en sus intereses.

 

 


EN LA ORACIÓN DE PETICIÓN DIRIGIDA A DIOS, LA HUMILDAD LO CONSIGUE TODO, MIENTRAS LA SOBERBIA NO ALCANZA NADA. (Domingo XXX del Tiempo Ordinario: 27 de Octubre de 2013

EL FARISEO Y EL PUBLICANO

 En el Evangelio de la Misa del Trigésimo Domingo del Tiempo Ordinario, el Evangelista San Lucas presenta a dos hombres que subieron al Templo a orar: uno fariseo y publicano el otro. Los fariseos se consideraban a sí mismos como puros y perfectos cumplidores de la ley. En cambio, los publicanos se encargaban de recaudar contribuciones, y eran tenidos por hombres más amantes de negocios que de cumplir con la ley. Por su parte, el Evangelista San Lucas señala que Jesús se dirigía a ciertos hombres que presumían de justos y despreciaban a los demás.

 AL FARISEO LE FALTA AMOR Y HUMILDAD

El Evangelista pone de manifiesto, en la parábola, que el fariseo ha entrado en el Templo sin humildad y sin amor. Él se hace el centro de sus propios pensamientos y el objeto de su aprecio. En vez de alabar a Dios, ha comenzado a alabarse a sí mismo. Todo lo que hacía eran cosas buenas: ayunar, pagar el diezmo, etc. Pero la bondad de estas obras quedó destruida por la soberbia: se atribuye a sí mismo el mérito, y desprecia a los demás. Le faltan la humildad y la caridad, y sin ellas no hay ninguna virtud ni obra buena  El fariseo está de pie. Ora, da gracias por lo que hace. Se compara con los demás y se considera superior.

 La soberbia es el mayor obstáculo que se pone a la gracia divina. Y es el vicio capital más peligroso, porque tiende a infiltrarse hasta en las obras buenas, haciéndoles perder su condición y su mérito sobrenatural. Su raíz está en lo más profundo del hombre: en el amor desordenado. Y nada hay tan difícil de desarraigar e incluso de llegar a reconocer con claridad.

 MANIFESTACIONES DE SOBERBIA

 

Sabemos que algunos fariseos se convirtieron, y fueron amigos fieles del Señor, pero muchos otros no supieron reconocer al Mesías, que pasaba por sus calles y plazas. La soberbia hizo que perdieran el norte de su existencia y que su vida religiosa, de la que tanto alardeaban, quedara hueca y vacía. Por eso, el Señor recomendará a sus discípulos: No hagáis como los fariseos. Y les llama hipócritas, semejantes a sepulcros blanqueados: vistosos por fuera, repletos de podredumbre por dentro. (San Mateo, 23, 27). Porque para ser humildes no podemos olvidar jamás que quien presencia nuestra vida y nuestras obras es el Señor, a quien hemos de procurar agradar en todo momento.

 Los fariseos, por la soberbia, se volvieron inflexibles y exigentes con sus semejantes, y débiles y comprensivos consigo mismos. En cambio, el Señor nos dice: El mayor entre vosotros ha de ser vuestro servidor. Y el Espíritu Santo, por medio de San Pablo nos advierte: llevad los unos las cargas de los otros y así cumpliréis la ley de Cristo”. Ciertamente, una de las manifestaciones más claras de la humildad es el servir y ayudar a los demás, no ya en acciones aisladas sino de modo constante.

 Acerca de las manifestaciones de la soberbia, en todos los aspectos de la vida, el teólogo BAUR, en su libro “Enla Intimidadcon Dios”, dice: “En las relaciones con el prójimo, el amor propio nos hace susceptibles, inflexibles, soberbios, impacientes, exagerados en la afirmación del propio yo y de los  propios derechos, fríos, indiferentes, injustos en nuestros juicios y en nuestras palabras. Se deleita en hablar de las propias acciones, de las luces y experiencias interiores, de las dificultades, de los sufrimientos, aun sin necesidad de hacerlo. En las prácticas de piedad se complace en mirar a los demás, observarlos y juzgarlos; se inclina a compararse y a creerse mejor que ellos, a verles defectos solamente y negarles las buenas cualidades, a atribuirles deseos o intenciones poco nobles, llegando incluso a desearles el mal. El amor propio hace que nos sintamos ofendidos cuando somos humillados, insultados o postergados, o no nos vemos considerados, estimados y obsequiados como esperábamos”.

 APRENDER DEL PUBLICANO: PEDIR LA HUMILDAD

 El publicano se quedó lejos, y por eso Dios se le acercó más fácilmente. De él aprendemos como ha de ser nuestra oración: humilde, atenta, confiada. En el fondo de la parábola, late una idea: la necesidad de la humildad, como fundamento de toda nuestra relación con Dios y con los demás. Cuando una persona se siente postergada, herida en detalles pequeñísimos, debe pensar que todavía no es humilde de verdad. Pero la ayuda dela Virgen Santísima es nuestra mejor garantía para ir adelante en esta virtud.

 José Manuel Ardións Neo. Parroco de San Benito de La Coruña (España)Doctor en Derecho Canónico. Licenciado en Ciencias de la Información Ciencias de la Información. Inscrito en el Registro Profesional de Periodistas, nº 3.613. Asociado vitalicio de la Prensa de Madrid, nº 299.


CATECISMO DE LA DOCTRINA CRISTIANA-(Lección -19ª)

 

EL AMOR HACE OBEDECER

4º Mandamiento de la Ley de Dios: “Honrarás a tu padre y a tu madre”.

(1ª parte del 4º Mandamiento: Padres e hijos y la familia, en el plan de Dios)

 -¿Qué nos manda el cuarto mandamiento: HONRARÁS A TU PADRE Y A TU MADRE?

–El cuarto mandamiento: Honrarás a tu padre y a tu madre, nos manda respetar al padre y a la madre, obedecerles en todo lo que no es pecado y asistirles en sus necesidades espirituales y temporales.

-¿Qué nos prohíbe el cuarto mandamiento?

–El cuarto mandamiento nos prohíbe ofender a nuestros padres de palabra, de obra o de otro cualquier modo.

-¿Quiénes pecan contra el cuarto mandamiento?

Pecan contra el cuarto mandamiento los hijos que no obedecen a sus padres en las cosas tocantes al gobierno de la casa y buenas costumbres; los que no los socorren en sus necesidades; los que los maldicen o hacen burla de ellos, o les levantan la mano; y los que tratan de contraer matrimonio sin su bendición y consejo.

-¿Y en el cuarto mandamiento se comprenden más obligaciones que las de los hijos para con sus padres?

-En el cuarto mandamiento se comprenden, además, las obligaciones de los superiores para con sus inferiores y las de los padres para con los hijos.

-¿Cuáles son los deberes y obligaciones de los padres para con los hijos?

-Los padres tienen la obligación y el deber de amar, alimentar y mantener a sus hijos, proveer a su educación religiosa y civil, darles buen ejemplo, alejarlos de las ocasiones de pecado, corregirlos de sus defectos y ayudarles a abrazar el estado a que Dios los llama.

¿Cómo pecan los que faltan a estos deberes y obligaciones?

Los que faltan a estos deberes y obligaciones pecan, por lo regular, mortalmente.

 AUTORIDAD DE LOS PADRES

-¿De donde les viene a los padres la autoridad de mandar a sus hijos y a los hijos la obligación de obedecer a sus padres?

La autoridad que los padres tienen de mandar a los hijos y la obligación de éstos de obedecerles viene de Dios, que constituyó y ordenó la familia para que suministre al hombre los primeros medios necesarios para su perfeccionamiento material y espiritual.

-¿Nos ha propuesto Dios un modelo de familia perfecta?

-Dios nos ha propuesto un modelo (“un dechado”) de familia perfecta en la Sagrada Familia, en la que Jesucristo estuvo sujeto a María Santísima y a San José hasta la edad de treinta años, esto es, hasta que empezó a cumplir la misión de evangelizar que le confió su Eterno Padre.

 Familia, Iglesia doméstica y origen de la sociedad

¿Cuál es la naturaleza de la familia, en el plan de Dios?

-En el plan de Dios, un hombre y una mujer, unidos en Matrimonio, forman, por sí mismos y con sus hijos, una familia. Dios ha instituido la familia y le ha dotado de su constitución fundamental. El Matrimonio y la familia están ordenados al bien de los esposos y a la procreación y educación de los hijos. Entre los miembros de una misma familia se establecen relaciones personales y responsabilidades primarias. En Cristo, la familia se convierte en Iglesia doméstica, porque es una comunidad de fe, esperanza y de amor.

 -¿Qué lugar ocupa la familia en la sociedad?

-La familia es la célula original de la sociedad humana, y precede a cualquier reconocimiento por parte de la autoridad pública. Los principios y valores familiares constituyen el fundamento de la vida social. La vida de familia es una iniciación de la vida social.