HOMILÍA DEL DÍA 3 DE ABRIL DEL AÑO 2016, DOMINGO II DE PASCUA, ES EL DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA

Origen de esta devoción: Dios es esencialmente Misericordioso, según la Revelación. El mismo se manifiesta como “Misericordioso y Clemente (Ex 34, 5-7). Así le presenta la Sagrada Escritura más de 300 veces. Por el Evangelio sabemos que Dios nos ama intensamente, pero ahora gran parte de la Humanidad va errada y ha caído en las tinieblas de la confusión, de la violencia y del pecado. Para recordárnoslo con un mensaje lleno de esperanza, Nuestro Señor se apareció desde 1931 a 1938 a Santa Faustina Kowalska, religiosa de las Hermanas de la Virgen de la Misericordia, en Polonia, confiándole la difusión del culto a la devoción a su Misericordia. La Santa fue canonizada el 30 de abril del año 2000, por el Papa San Juan Pablo II.

 El Cuadro de la Divina Misericordia

El 22 de febrero tiene una visión del Señor Jesús que le encomienda pintar una imagen, según el modelo que ella ve, con la invocación: “JESÚS, CONFÍO EN TI”. “Los rayos que salen de mi corazón –la dijo el Señor- significan la Sangre y el Agua que brotan el día de mi Sacrificio en la Cruz. El pálido significa el Agua, que purifica las almas. El rojo, la Sangre que les da la vida”.

Promesas a los que difundan esta devoción

Jesús promete la salvación eterna y grandes progresos en el camino de la santidad a los que den culto con este Cuadro. En tu hogar y en tu cartera ponlo en un lugar preferente.

“A las almas que propaguen la devoción a mi Misericordia, las protegeré durante toda su vida, como una madre a su hijito recién nacido. En la hora de la muerte no seré para ellas un Juez, sino un Redentor Misericordioso”.

 Misericordia también con el prójimo

La Misericordia divina es infinita, pero la podemos limitar con nuestra falta de confianza en Dios o nuestra falta de misericordia con el prójimo. “Si un alma no practica la misericordia de alguna manera, tampoco la alcanzará en el día del Juicio”.

 Fiesta de la Divina Misericordia

“Deseo que el primer Domingo después de Pascua se celebre la Fiesta de la Misericordia”. El alma que ese día confiese y comulgue obtendrá la remisión completa de sus culpas y penas. “Que nadie tema acercarse a Mí, aun cuando sus culpas fuesen muy atroces… Derramaré todo el océano de mis gracias sobre las almas que se acerquen a mi Misericordia”. “Cuando un gran pecador implora mi Misericordia, me rinde la mayor gloria”. (El 30 de mayo del año 2000, el Santo Padre instituyó oficialmente esta Fiesta para la Iglesia Universal).

Penitencia y Eucaristía

La devoción a la Divina Misericordia con obras de piedad y amor al prójimo, implica un corazón arrepentido y humilde, un retorno a los Sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía, un propósito de seguir a Jesús “Camino, Verdad y Vida”, cumpliendo los Mandamientos de la Ley de Dios y de la Iglesia y el Santo Evangelio, a fin de conseguir una verdadera renovación espiritual del mundo.

LA CONFESIÓN

“Cada vez que vas a confesarte sumérgete en Mi Misericordia con gran confianza. Cuando te confiesas, debes saber que Yo mismo te espero en el Confesionario; estoy oculto en el sacerdote, pero Yo mismo actúo en el alma”.“Aunque un alma fuera como un cadáver descomponiéndose, el milagro de la Misericordia la restaura totalmente”. “A los sacerdotes que proclamen y ensalcen mi Misericordia, les otorgaré un poder extraordinario y ungiré sus palabras y tocaré los corazones de aquellos con quienes hablen”.

 LA EUCARISTÍA

 La Eucaristía es una explosión del amor de Dios por la Humanidad. “La Eucaristía es el centro del culto que rendimos al Amor Misericordioso de Cristo, manifestado en su Sagrado Corazón”. (San Juan Pablo II).

Por ello, todos los devotos de la Divina Misericordia han de amar profundamente este Sacramento, procurando asistir a menudo –mejor, a diario- a la Santa Misa y visitarle en el Sagrario, en donde nos espera para otorgarnos abundantes gracias. El Señor dijo a Santa Faustina: “A través de ti como de la Hostia Santa, los rayos de mi Misericordia se expandirán por el mundo”.

 El Papa San Juan Pablo II, el 30-V-2000, en la homilía de la canonización de Santa Faustina, dijo: La luz de la Misericordia Divina que el Señor quiso volver a enviar al Mundo, a través de sor Faustina, iluminará el camino de los hombres del tercer milenio.

 LA CORONILLA

El Señor le dedicó 14 revelaciones: “A quien rece esta Coronilla, me complace darle todo lo que me pida”. “Quien la reza, alcanzará gran misericordia en la hora de la muerte. Aunque sea un pecador empedernido, si reza esta Coronilla, aunque sea una sola vez, logrará la gracia de mi infinita Misericordia” “Cuando un agonizante rece esta coronilla o bien la recen los demás a su lado se aplaca la Justicia Divina y mi insondable Misericordia envuelve aquella alma”. “Los sacerdotes ofrezcan esta Coronilla a los pecadores, como último socorro”.

 Modo de rezar esta Coronilla, con las cuentas del Rosario

Primero dirás un Padrenuestro.: Padre nuestro, que estás en Cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

 Ave María

Dios te salve, María, llena de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén

 El Credo

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del Cielo y de la Tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a ka derecha de Dios Padre Todopoderoso; desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo,; la Santa Iglesia Católica, la Comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén. Después, con las cuentas del Rosario, siguen las 5 decenas.

José Manuel Ardións Neo. Párroco de San Benito de La Coruña (España). Doctor en Derecho Canónico y Licenciado en Ciencias de la Información. Inscrito en el Registro Profesional de Periodistas, nº 3.613. Asociado vitalicio de la Asociación de la Prensa de Madrid, nº 229. Durante un puñado de años, Asesor Religioso y Redactor Jefe de la Sección de Información Religiosa, de la Agencia Internacional de Prensa “Europa Press”, con sede en Roma y Madrid.


LA LIBERTAD EN EL CAMPO DE LA OPINIÓN PÚBLICA Y SUS MEDIOS DE EXPRESIÓN. (OPINIÓN PÚBLICA: 3-IV-2016)

Hemos estudiado, en el anterior artículo, posibles errores sobre la Opinión Pública. Y pasamos ahora a la libertad en el campo de la Opinión Pública y en sus medios de expresión. Efectivamente, como todos sabemos, la auténtica libertad es aquella que sólo existe para el bien. Cuando un individuo o una comunidad obran el mal, aún con apariencia de bien, no usan de la libertad, sino que carecen de ella, ya que esta es la perfecta adecuación de la razón y de la voluntad, de tal forma que la razón actúe limpia de toda imperfección y la voluntad quiera el bien que le propone la razón rectamente ordenada. Así lo expresaba el Papa León XIII en la Encíclica Libertas.

 DEBER DE QUE LA VOLUNTAD QUIERA SOLO EL BIEN

 De este modo, la libertad, en el campo de la Opinión Pública, consistirá en el deber que tiene la misma de cooperar a que la razón del individuo, considerado como ser colectivo –única manera de considerarlo- esté rectamente ordenada para que su voluntad quiera también únicamente el bien. “Existe el derecho de propagar en la sociedad –decía León XIII, en el documento citado-, con libertad y prudencia, todo lo verdadero y todo lo virtuoso para que pueda participar de las ventajas de la verdad y del bien el mayor número posible de ciudadanos. Pero no las opiniones falsas, máxima dolencia mortal del entendimiento humano, y los vicios corruptores del espíritu de la moral pública”.

 Todos los medios que existen en la sociedad no tienen otra razón de ser que hacer plenamente libre al hombre. En fin, conseguir la perfección natural y sobrenatural del individuo. La Opinión Pública, como fuerza, a nadie aparece oculta. En artículos anteriores hemos estudiado su fuerza y su poder, en una sociedad que, en conclusión, viene a ser en el individuo que forma esa misma sociedad o comunidad. Por tanto, si esa es la condición de la Opinión Pública, ésta tendrá, como único fin, ayudar al hombre a ser libre. Y cuando tenga otros fines distintos del servicio completo al hombre, entonces tropezaremos con un fallo en la Opinión Pública que es necesario superar.

 Ahora bien, la Opinión Pública cuenta con unos medios que están a su servicio y que conocemos por medios de expresión. Estos medios de expresión son los órganos de la Opinión Pública. Por eso, al hablar de la libertad de la Opinión Pública, esta libertad se extiende al campo de sus medios de expresión. Es decir que, hablar de la libertad de los medios de expresión de la Opinión Pública, es la natural consecuencia de su misma libertad.

 AUTÉNTICA LIBERTAD DE LOS MEDIOS DE EXPRESIÓN

Es imposible que exista una Opinión Pública auténtica si no existe una auténtica libertad de sus medios de expresión. Decía el Papa Pío XII, en la Encíclica Miranda Prosus que “no se puede aceptar la teoría de los que a pesar de los desastres morales y materiales causados en el pasado por semejante doctrina, sostienen la llamada “libertad expresión” no en el noble sentido indicado por Nos, sino como libertad para difundir, sin ningún control, todo lo que a uno se le antoje, aunque sea inmoral y peligroso para la fe y las buenas costumbres”.Y pensemos que la libertad de ambos ayudará, evidentemente, por su influencia en el individuo y en la sociedad, a su libertad.

 José Manuel Ardións Neo. Párroco de San Benito de La Coruña (España). Doctor en Derecho Canónico y Licenciado en Ciencias de la Información. Inscrito en el Registro Profesional de Periodistas, nº 3.613. Asociado vitalicio de la Asociación de la Prensa de Madrid, nº 229. Durante un puñado de años, Asesor Religioso y Redactor Jefe de la Sección de Información Religiosa, de la Agencia Internacional de Prensa “Europa Press”, con sede en Roma y Madrid.


CARIÑO DE LAS SANTAS MUJERES AL PREPARAR LAS COSAS PARA EMBALSAMAR EL CUERPO DE JESÚS. (Homilía de la Vigilia Pascual : 26-III-2016 y del Domingo de Resurrección. 27-III 2016)

Enseña el Catecismo Romano que la verdad de fe sobre la Resurrección de Jesucristo enseña que habiendo muerto realmente, al separarse su Alma de su Cuerpo, y habiendo sido sepultado, a los tres días, por su propio poder volvió a unirse nuevamente su Alma a su Cuerpo, de modo que no se separarán jamás. Por otra parte, el cariño de las santas mujeres, al preparar todas las cosas para embalsamar el Cuerpo de Jesús, con toda veneración, fue tal vez una intuición profunda de fe, que la doctrina de la Iglesia expresa con precisión al decir: “Creemos y confesamos firmemente que, separada el alma de Cristo de su cuerpo, la divinidad estuvo siempre unida tanto al Cuerpo en el sepulcro, como el alma cuando descendió a los infiernos”.

 Sin embargo, consideremos como siendo su Resurrección un misterio estrictamente sobrenatural, tiene sin embargo unos aspectos exteriores que caen bajo la experiencia sensible, como son la muerte, la sepultura, el sepulcro vacío o las apariciones, que confirman que se trata de un hecho demostrado y demostrable.

 LA RESURRECCIÓN DE CRISTO COMPLETA LA REDENCIÓN

 Efectivamente, la Resurrección de Jesús completa la obra de nuestra Redención. Y, en este sentido, afirma Santo Tomás de Aquino, en su obra Suma Teológica: “Porque así como por la Muerte cargó con los males para librarnos del mal, de modo semejante, por la Resurrección fue glorificado para llevarnos al bien; según palabras de la Epístola a los Romanos, 4.25, fue entregado a la muerte por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación”.

 Por lo tanto, Cristo vive. Esta es la gran verdad que llena de contenido nuestra fe. Jesús, que murió en la Cruz, ha resucitado, ha triunfado de la muerte, del poder de las tinieblas, del dolor y de la angustia. No temáis, con esta invocación saludó un ángel a las mujeres que iban al sepulcro; no temáis. Vosotras venís a buscar a Jesús Nazareno, que fue crucificado: ya resucitó, no está aquí (San Marcos, 16. 6). Haec est dies quam fecit Dominus, Exultemus et laetemur in ea; éste es el día que hizo el Señor, regocijémonos.

 Efectivamente, esto quiere decir que “el tiempo pascual es tiempo de alegría, de una alegría que no se limita a esa época del año litúrgico, sino que se asienta, en todo momento, en el corazón del cristiano. Porque Cristo vive: Cristo no es una figura que pasó, que existió en un tiempo y que se fue, dejándonos un recuerdo y un ejemplo maravilloso.

 CRISTO VIVE Y ESTÁ CON NOSOTROS

“No: Cristo vive. Jesús es el Emmanuel: Dios con nosotros. Su Resurrección nos revela que Dios no abandona a los suyos. ¿Puede la mujer olvidarse del fruto de su vientre, no compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque ella se olvidare, yo no me olvidaré de ti (Isaías, 49, 14-15), había prometido. Y ha cumplido su promesa. Dios sigue teniendo sus delicias entre los hijos de los hombres”. (San Josemaría, en Es Cristo que pasa).

 Por el Bautismo y los demás sacramentos, el cristiano queda incorporado al Misterio Redentor de Cristo que comprende su Muerte y Resurrección: “Habéis sido sepultados con Él por el Bautismo, y con Él habéis resucitado por la fe que tenéis en el poder de Dios que le resucitó de la muerte” (Colosenses, 2,12). “Si habéis resucitado con Cristo buscad las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a  la diestra de Dios; saboread las cosas del Cielo, no las de la tierra. Porque estáis muertos ya y vuestra vida está escondida en Dios”. ( San Pablo a Los Colosenses, 3, 1-3).

 LAS PRIMERAS EN RECIBIR LA NOTICIA DE LA RESURRECCIÓN DE CRISTO SON UNAS PIADOSAS MUJERES

 Pensemos finalmente que los primeros a los que anuncia un ángel el Nacimiento de Cristo son los pastores de Belén. Y ahora las primeras en recibir el testimonio divino de la Resurrección de Jesús son unas piadosas mujeres. Esto es una muestra más de la predilección de Dios por las almas sencillas y sinceras, a las que concede un honor, que el mundo no sabe apreciar. Pero no es sólo sencillez y bondad, no es sólo sinceridad; es que a los pobres –los pastores- y a las mujeres se les postergaba en aquellos tiempos: y Jesús ama aquello que es humillado por las soberbia de los hombres; por eso distingue a los pastores, por eso a las mujeres. Y precisamente porque aquellas mujeres eran sencillas y buenas, acuden inmediatamente a San Pedro y a los demás Apóstoles para comunicarles todo lo que han visto y oído.

 José Manuel Ardións Neo. Párroco de San Benito de La Coruña (España). Doctor en Derecho Canónico y Licenciado en Ciencias de la Información. Inscrito en el Registro Profesional de Periodistas, nº 3.613. Asociado vitalicio de la Asociación de la Prensa de Madrid, nº 229. Durante un puñado de años, Asesor Religioso y Redactor Jefe de la Sección de Información Religiosa, de la Agencia Internacional de Prensa “Europa Press”, con sede en Roma y Madrid.


LA PASIÓN Y MUERTE DEL SEÑOR CULMINAN CON SU RESURRECCIÓN Y EXALTACIÓN JUNTO AL PADRE. (Viernes Santo: 25-III-2016)

El Evangelio de San Juan relata la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo citando cinco lugares de los hechos acaecidos. El primero es Getsemaní, donde prenden a Jesús. Después el Señor es llevado a casa de Anás, donde comienza el proceso religioso, y Pedro le niega ante los criados del Pontífice. El tercer lugar es el Pretorio, donde se desarrolla el proceso ante el procurador romano, que el Evangelio de San Juan narra con amplitud, destacando el verdadero carácter de la realeza de Cristo, así como la repulsa de los judíos que piden la crucifixión del Señor. A continuación se narran los hechos ocurridos tras la sentencia injusta del procurador, centrándose en los episodios del Calvario. Y el  Apóstol San Juan relata también la sepultura del Señor en el sepulcro sin estrenar, que José de Arimatea tenía cerca del Calvario.

 Todos estos sucesos culminan con la Resurrección del Señor y su exaltación junto al Padre. Pero Fray Luís de Granada, para meditar la Pasión del Señor, ofrece cinco cosas que podemos tener en cuenta cuando pensamos o meditamos la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo.

 NUESTROS PECADOS, MOTIVO DE LA PASIÓN

 En primer lugar afirma que aquí podemos inclinar nuestro corazón al dolor y arrepentimiento de nuestros pecados, para lo cual se nos da un gran motivo en la Pasión del Salvador, pues es cierto que todo lo que padeció, por los pecados, lo padeció, de tal manera que si no hubiera pecados en el mundo, no fuera necesario tan costoso remedio.

 De esta manera, los pecados, así los tuyos como los míos, como los de todo el mundo, fueron los verdugos que le ataron, y le azotaron, y le coronaron de espinas, y le pusieron en la Cruz. Por donde verás cuánta razón tienes aquí para sentir la grandeza y malicia de tus pecados, pues realmente ellos fueron la causa de tantos dolores, no porque ellos necesitasen el padecer del Hijo de Dios, sino que de ellos tomó ocasión la divina justicia para pedir tan grande satisfacción.

 Y sigue diciendo Fray Luís de Granada que “no solo para aborrecer el pecado, sino también para el amor de las virtudes, tenemos aquí grandes motivos en los ejemplos de la virtudes del Señor, que señaladamente resplandecen en la Sagrada Pasión, en las cuales también debemos poner los ojos para provocarnos a la imitación de ellas, y particularmente en la grandeza de su humildad, obediencia, mansedumbre y silencio, con todas las demás, porque ésta es una de las más altas y provechosas maneras que hay de meditar la Sagrada Pasión, que es por la vía de la imitación”.

 JESÚS PADECIÓ MALES PARA DARNOS BIENES

 “Otras veces –añade- debemos poner los ojos en la grandeza del beneficio que el Señor aquí nos hizo, y lo mucho que le costó lo que nos dió, considerando la grandeza de su bondad, de su misericordia, de su justicia y de su benignidad, y señaladamente de su ardentísima caridad, la cual en ninguna otra obra resplandece más que en su Sagrada Pasión. Porque sea mayor argumento de amor padecer males por el amigo que ofrecerle bienes. Y Dios podía lo uno y lo otro, plugo a su divina majestad vestirse de naturaleza en la que pudiese padecer males, y tan grandes males, para que estuviese el hombre del todo certificado de este amor, y así se moviese a amar a quien tanto le amó.

 “Otras veces, finalmente, se puede considerar aquí –añade- la alteza del consejo divino y la conveniencia de este medio, que la sabiduría de Dios escogió, para remedio del género humano; esto es, para satisfacer por nuestras culpas, para inflamar nuestra caridad, para fortalecer nuestra paciencia, para confirmar nuestra esperanza, para curar nuestra soberbia, nuestra avaricia y nuestros regalos, y para inclinar nuestras almas a la virtud de la humildad, al aborrecimiento del pecado y al amor de la Cruz”.

 “Y métete en el costado abierto de Nuestro Señor Jesús hasta hallar cobijo seguro en su llagado Corazón”, dice San José María Escrivá en una de sus obras titulada “Camino”. Y San Buenaventura, hablando de vivir místicamente, dentro de las llagas de Cristo, afirma: “¡Oh, que buena cosa es estar con Jesucristo crucificado! Quiero hacer en El tres moradas: una, en los pies; otra, en las manos, y otra perpetua en su precioso costado. Aquí quiero sosegar y descansar, y dormir y orar. Aquí hablaré a su corazón y me ha de conceder todo cuanto le pidiere. ¡Oh, muy amables llagas de Nuestro piadoso Redentor! En ellas vivo, y de sus manjares me sustento”.

 José Manuel Ardións Neo. Párroco de San Benito de La Coruña (España). Doctor en Derecho Canónico y Licenciado en Ciencias de la Información. Inscrito en el Registro Profesional de Periodistas, nº 3.613. Asociado vitalicio de la Asociación de la Prensa de Madrid, nº 229. Durante un puñado de años, Asesor Religioso y Redactor Jefe de la Sección de Información Religiosa, de la Agencia Internacional de Prensa “Europa Press”, con sede en Roma y Madrid.