TODOS SOMOS LLAMADOS CON EL MISMO DERECHO A FORMAR PARTE DEL NUEVO PUEBLO DE DIOS, QUE ES LA IGLESIA. HOMILÍA DEL XXV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. 24/IX/2017..

La parábola que nos ofrece el Evangelio del Domingo XXV del Tiempo Ordinario va dirigida directamente al pueblo judío. En efecto, Dios lo llamó a primera hora, desde hacía siglos. Últimamente ha llamado también a los gentiles. Todos son llamados, con el mismo derecho, a formar parte del nuevo pueblo de Dios, que es la Santa Iglesia: Una, Santa, Católica y Apostólica.

La invitación es gratuita para todos. Por eso, los judíos, que fueron llamados “primero”, no tendrían razón al murmurar contra Dios por la elección de los “últimos”, que tienen el mismo premio: formar parte de su Pueblo.. A primera vista, la protesta de los jornaleros de primera hora, parece justa. Y lo parece, porque no entienden que poder trabajar en la viña del Señor es un don divino. Jesús deja claro con la parábola que son diversos los caminos por los que llama, pero que el premio es siempre el mismo: el Cielo.

Por otra parte el “denario” era una moneda de plata, con inscripción e imagen de César Augusto y, como se ve aquí, equivalía al jornal de un obrero agrícola. Pero es bueno tener en cuenta aquí que los judíos calculaban el tiempo de modo distinto al nuestro. Dividían la totalidad del día en ocho partes, cuatro para la noche, que llamaban “vigilias”, y cuatro para el tiempo comprendido entre la salida y la puesta del sol, que llamaban “horas”: hora de prima, de tercia, de sexta y de nona.

La hora de prima comenzaba a la salida del sol y terminaba hacia las 9. La de tercia abarcaba hasta las 12; la de sexta hasta las 3 de la tarde y la de nona hasta la puesta del sol. Por tanto la duración de las horas de prima y de nona era inestable; menguaba durante el otoño y el invierno, y crecía durante la primavera y el verano; a la inversa ocurría con las vigilias primera y cuarta.

Conviene notar que a veces se contaban las horas intermedias como aparece en varios textos del evangelio, donde se habla de la hora undécima quizá para recalcar el poco tiempo que faltaba ya para la puesta del sol, fin del trabajo.

José Manuel Ardións Neo. Párroco de San Benito de La Coruña (España). Doctor en Derecho Canónico y Licenciado en Ciencias de la Información. Inscrito en el Registro Profesional de Periodistas, nº 3.613. Asociado vitalicio de la Asociación de la Prensa de Madrid, nº 229. Durante un puñado de años, Asesor Religioso y Redactor Jefe de la Sección de Información Religiosa, de la Agencia Internacional de Prensa “Europa Press”, con sede en Roma y Madrid.